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Portada casera con el símbolo de Toiticancof

Nueva York

Publicado: septiembre 17, 2011 en Blog de Valdemar

La insensata ciudad aguardaba inocente la llegada de un dios. Pocos éramos los audaces héroes dispuestos a enfrentarnos a él…

Prólogo no incluido en la novela

Publicado: septiembre 14, 2011 en Blog de Valdemar


 ¿Qué por qué escribo este libro? Mucha gente me ha preguntado acerca de la verdadera historia de Toiticancof y yo siempre he contestado lo mismo… Tal vez la fortuna, o tal vez el azar fueron los que me llevaron a ser el protagonista de este relato pero si de algo estoy seguro es de que no hubiera conseguido nada sin la ayuda de mis camaradas. Cierto es que fui una pieza clave en el transcurso de los sucesos y que muchos de los logros no hubieran sido posibles sin mi colaboración, para que quitarme meritos, aun que la verdad es que cuando inicié mi aventura no tenía ni idea de hasta donde me llevarían los acontecimientos. En esta, la primera entrega del ciclo de aventuras que me llevaron a coexistir con los más extraños personajes del universo, intentaré narrar las razones por las que me he convertido en lo que soy ahora.  Así pues, intentaré contar la historia tal  y como la viví, sin exagerar en el más mínimo detalle y haciendo honor a la verdad. Intentaré dejar a un lado mi autoestima y relatar los hechos de un modo natural y sencillo, aunque debido a los tipos de hechos que debo explicar dudo mucho que lo consiga. Es importante para el lector saber que la complicación de esta historia es tal, que he decidido escribir de tanto en cuando recordatorios gracias a los cuales si se pierde pueda coger el hilo de nuevo. Tal vez esta no sea una obra puramente literaria ya que la vida es caprichosa y muchas veces nos obliga a recorrer varias veces el mismo sendero o nos encamina hacia callejones sin salida, así pues,  debido a la petición popular del planeta tierra he decidido no dejarme nada en el tintero y contar de forma definitiva como sucedió todo. A muchos lectores este relato puede parecerles absurdo o incluso cómico, esta no es mi intención, al contrario, este es un relato serio.  No cierren su mente amigos. Si usted es una de esas personas que necesita tener los pies en el suelo cierre inmediatamente el libro y siga a lo suyo. Si por otro lado es un soñador y sabe leer entre líneas, enhorabuena, seremos amigos. Es usted un sátiro, le gusta perder el tiempo, tiene un humor extraño, perfecto, entonces lea y disfrute. El ejemplar que tiene entre manos narra el comienzo de mi aventura, habla de la amistad, de cómo llegue de A a B y de los múltiples obstáculos que encontré en mi camino. Todo fue muy confuso al inicio, demasiado diría yo, pero pronto se aclaró y tome las riendas de la situación. Valiente, poderoso, divino, como debe ser.

Usted, si, usted, veo que sigue ahí, expectante, atento… eso esta bien. En fin, ahora que nos hemos desecho del resto de posibles compañeros de viaje le confesaré que soy un tipo bastante atractivo. Ya se que eso no es relevante en este momento pero por que no decirlo. De hecho mejor que lo diga ahora ya que he prometido no echarme flores el resto del relato. Se que se está preguntando de que puñetas irá el libro este. Es una buena pregunta, yo me la hago a menudo. En el día de hoy mis aventuras son arto conocidas pero también es cierto que se ha escrito mucha basura sobre el tema. En este libro no encontrarán más que la verdad escrita por su auténtico protagonista. Debido a que no soy escritor, tal vez el relato le parezca algo peculiar pero debe saber, amigo lector, que me he esforzado para crear las más hermosas metáforas y sobresalientes textos que me ha sido posible. También he incluido los diálogos íntegros tal como mi aventajado cerebro recuerda para no escatimar en detalles. Así pues, hechas las presentaciones, le invito a compartir su tiempo conmigo y mis compañeros de viaje en la que, en el peor de los casos, puede ser su perdida de tiempo más grande desde aquel fin de semana en las islas Sawer.

FD: Fausto Valdemar 

Muchos son los que se preguntan si en realidad ocurrió todo tal como lo cuento en mi novela. La verdad, queridos amigos, es que no sólo fuimos partícipes de la aventura más extraordinaria jamás acontecida sino que además fuimos sus protagonistas. Cierto es que en más de una ocasión hubiéramos preferido no serlo, no estar allí, no saber nada, ser otros, ignorar, pasar, abstenerse… pero nuestro sentido del deber nos llevó a lo más alto, y gracias a ello, ahora puedo presumir de desestimar de una vez por todas la ilícita propuesta cuya causa desconozco…